Receta tradicional italiana de struffoli

Un dulce festivo con historia y tradición

Pequeñas delicias con un gran sabor

La repostería italiana es famosa en todo el mundo por sus recetas tradicionales, transmitidas de generación en generación. Entre los dulces más emblemáticos de la Navidad italiana, los struffoli destacan por su textura crujiente, su delicioso baño de miel y su colorida decoración. Estas pequeñas bolitas de masa frita no solo son un placer para el paladar, sino que también representan la esencia de la celebración y la unión familiar.

Los struffoli son originarios del sur de Italia, especialmente de Nápoles, donde se preparan tradicionalmente en épocas festivas como la Navidad y la Epifanía. Sin embargo, su popularidad ha crecido, y hoy en día se pueden encontrar en diferentes regiones italianas, con algunas variaciones en su presentación y en los ingredientes utilizados.

Origen y evolución de los struffoli

El origen de los struffoli se remonta a la antigua Grecia, de donde se cree que fueron introducidos en el sur de Italia. Su nombre proviene de la palabra griega strongoulos, que hace referencia a su forma esférica. A lo largo de los siglos, esta receta se ha adaptado y perfeccionado, convirtiéndose en un dulce imprescindible de la repostería napolitana.

Aunque en Nápoles se les conoce como struffoli, en otras regiones italianas existen variantes similares con diferentes nombres. En Calabria, por ejemplo, se llaman pignolata, mientras que en Umbría y Abruzos se les conoce como cicerchiata. Todas estas versiones mantienen la esencia de la receta original: pequeñas bolitas de masa frita, recubiertas de miel y decoradas con frutos secos o confitados.

El secreto de unos struffoli perfectos

Para obtener unos struffoli crujientes por fuera y tiernos por dentro, es fundamental prestar atención a la textura de la masa y al proceso de fritura. La receta tradicional se elabora con ingredientes simples, como harina, huevos, azúcar y mantequilla, pero la clave para potenciar su sabor está en añadir ralladura de limón o naranja, lo que les aporta un toque fresco y aromático.

Después de freírlos hasta alcanzar un dorado perfecto, los struffoli se bañan en miel caliente, lo que les da su característico brillo y una textura ligeramente pegajosa. La decoración juega un papel esencial en su presentación: suelen adornarse con grageas de colores, frutos secos picados o trocitos de fruta confitada, lo que les añade un extra de sabor y un aspecto festivo.

¿Por qué preparar struffoli en casa?

Aunque los struffoli se pueden encontrar en algunas pastelerías italianas, prepararlos en casa tiene muchas ventajas:

  • Ingredientes frescos y de calidad – Al hacerlos en casa, se pueden seleccionar los mejores ingredientes, como miel pura, huevos frescos y cítricos aromáticos.
  • Ajuste del dulzor – Algunas versiones comerciales pueden resultar demasiado dulces. Al prepararlos en casa, es posible ajustar la cantidad de azúcar y miel para encontrar el equilibrio perfecto.
  • Personalización del sabor – Se pueden incorporar especias como canela o vainilla, o añadir un toque de licor para realzar su aroma y sabor.
  • Una tradición familiar – La elaboración de los struffoli es una excelente oportunidad para compartir momentos en la cocina, involucrando a toda la familia en el proceso.

Errores comunes y cómo evitarlos

A pesar de ser una receta sencilla, hay algunos errores que pueden afectar el resultado final de los struffoli. A continuación, algunos consejos para evitarlos:

  • Masa demasiado densa o seca – Si la masa no es lo suficientemente elástica, los struffoli pueden quedar duros. Para evitarlo, es recomendable amasar bien la masa y dejarla reposar antes de formar las bolitas.
  • Bolitas de masa demasiado grandes – Para que los struffoli se cocinen de manera uniforme y conserven su textura esponjosa, deben tener aproximadamente el tamaño de una avellana. Si son demasiado grandes, pueden quedar crudos en el interior.
  • Aceite a temperatura incorrecta – Si el aceite está demasiado frío, las bolitas absorberán demasiado aceite y quedarán grasientas. Si está demasiado caliente, se dorarán demasiado rápido sin cocinarse bien por dentro. La temperatura ideal para freír los struffoli es entre 175 y 180 °C.
  • Uso excesivo de miel – Es importante cubrir los struffoli con miel caliente, pero sin excederse en la cantidad, para que conserven su textura crujiente sin volverse demasiado pegajosos.

Alternativas más saludables

Si bien los struffoli son un capricho dulce y frito, existen algunas opciones para hacerlos un poco más ligeros sin perder su esencia.

  • Horneados en lugar de fritos – Para reducir la cantidad de grasa, se pueden hornear a 180 °C durante unos 15 minutos, logrando una textura dorada y crujiente sin necesidad de freírlos.
  • Sustitución de harina refinada – Se puede usar harina integral o una mezcla de harina de almendras y avena para aumentar el contenido de fibra.
  • Miel más ligera o endulzantes naturales – En lugar de miel, se pueden utilizar alternativas como sirope de agave o miel de dátil, que aportan un dulzor más suave y menos pesado.

Formas originales de servir los struffoli

Tradicionalmente, los struffoli se presentan en forma de corona o montaña, pero existen otras maneras creativas de servirlos:

  • Porciones individuales – Se pueden colocar en moldes de papel para ofrecer pequeñas porciones individuales en reuniones o eventos.
  • Acompañados de crema o helado – Se pueden servir con una crema ligera de mascarpone o un helado de vainilla, aportando un contraste delicioso de texturas.
  • Decorados con frutos secos – Para darles un toque más sofisticado, se pueden espolvorear con almendras tostadas, pistachos o avellanas picadas.

Un postre lleno de tradición y sabor

Los struffoli son mucho más que un dulce típico de la Navidad italiana; representan una historia de tradición, familia y celebración. Su preparación no solo permite disfrutar de un postre casero delicioso, sino que también brinda la oportunidad de revivir costumbres y compartir momentos inolvidables con seres queridos.

Ya sea siguiendo la receta clásica o probando versiones personalizadas y modernas, cada bocado de struffoli es un viaje al corazón de la repostería italiana, donde los ingredientes simples se transforman en una auténtica obra maestra gastronómica.

Ingredientes de la receta
Harina: 300 g (2 ½ tazas)
Huevos: 3 grandes
Azúcar: 50 g (¼ taza)
Mantequilla: 50 g (3 ½ cucharadas), ablandada
Polvo de hornear: 5 g (1 cucharadita)
Ralladura de limón: 5 g (1 cucharadita), finamente rallada
Ralladura de naranja: 5 g (1 cucharadita), finamente rallada
Extracto de vainilla: 5 ml (1 cucharadita)
Sal: 1 g (¼ cucharadita)
Miel: 200 ml (¾ taza)
Aceite vegetal: 500 ml (2 tazas) para freír
Grageas de colores: 30 g (2 cucharadas) para decorar
Frutas confitadas (opcional): 50 g (⅓ taza), picadas
La cantidad producida por la receta.
Porciones: 8-10
Instrucciones de preparación
  1. En un bol grande, mezclar harina, azúcar, polvo de hornear, ralladura de limón, ralladura de naranja y sal.
  2. Hacer un hueco en el centro y agregar huevos, mantequilla ablandada y extracto de vainilla. Mezclar hasta obtener una masa homogénea.
  3. Transferir la masa a una superficie ligeramente enharinada y amasar durante 5 minutos hasta que quede suave y elástica.
  4. Envolver en papel film y dejar reposar durante 30 minutos a temperatura ambiente.
  5. Dividir la masa en porciones pequeñas y formar cordones finos de aproximadamente 1 cm de grosor.
  6. Cortar los cordones en trozos pequeños (del tamaño de una avellana) y formar bolitas.
  7. Calentar aceite vegetal en una sartén profunda a 175°C (350°F). Freír las bolitas en pequeñas tandas, hasta que estén doradas y crujientes (aproximadamente 2-3 minutos por tanda).
  8. Retirar con una espumadera y colocar sobre papel absorbente.
  9. En una cacerola pequeña, calentar la miel hasta que se vuelva líquida.
  10. Agregar los struffoli fritos y mezclar suavemente hasta que estén completamente cubiertos de miel.
  11. Transferir a una fuente y formar un aro o una montaña.
  12. Decorar con grageas de colores y frutas confitadas. Dejar enfriar antes de servir.
Preparación
15 minutos
Cocinar / Hornear
15 minutos
Tiempo total
30 minutos

Consejos para perfeccionar la receta clásica de struffoli

Pequeñas modificaciones para potenciar el sabor y la textura

El struffoli es un postre tradicional italiano que destaca por su sencillez y su combinación de texturas crujientes y dulces. Aunque la receta original ya es deliciosa, existen pequeños ajustes y mejoras que pueden realzar su sabor, su textura y su presentación. Desde la composición de la masa hasta el proceso de fritura y el recubrimiento de miel, cada detalle influye en el resultado final.

Cómo mejorar la masa para struffoli más ligeros y sabrosos

Uno de los factores más importantes para lograr un buen resultado es la textura de la masa. Un equilibrio adecuado entre elasticidad y suavidad garantiza que los struffoli queden crujientes por fuera y esponjosos por dentro.

  • Agregar ricotta o mascarpone – Incorporar 50 g de ricotta o mascarpone en la masa aporta suavidad y una textura más ligera, sin perder la consistencia.
  • Mejorar la estructura con una combinación de harinas – Usar harina de trigo con un pequeño porcentaje de harina de almendra o harina de espelta puede hacer que los struffoli sean más aromáticos y con un punto crujiente adicional.
  • Aromatizar la masa – Además de la ralladura de limón y naranja, se pueden añadir unas gotas de agua de azahar o licor de anís para potenciar los aromas y darle un toque más sofisticado.

La importancia de una fritura perfecta

El proceso de fritura es clave para lograr una textura crujiente sin que los struffoli absorban demasiado aceite. Una fritura inadecuada puede afectar el sabor y la ligereza del postre.

  • Usar el aceite adecuado – Optar por aceites con sabor neutro y alto punto de humo, como aceite de girasol, aceite de maíz o aceite de cacahuete, evita que el postre adquiera un sabor a quemado o aceitoso.
  • Controlar la temperatura del aceite – Para una fritura uniforme, la temperatura ideal es 175-180 °C. Si el aceite está demasiado caliente, los struffoli se dorarán rápidamente por fuera, pero quedarán crudos por dentro. Si está demasiado frío, absorberán demasiado aceite y quedarán pesados.
  • Freír en pequeñas tandas – Para evitar que la temperatura del aceite baje demasiado, es recomendable freír los struffoli en pequeñas cantidades. Esto garantiza que cada bolita se cocine de manera uniforme y mantenga su forma redonda.

Cómo mejorar el recubrimiento de miel

El baño de miel es una de las características más distintivas del struffoli. Sin embargo, un exceso de miel o una mala aplicación pueden hacer que el postre quede demasiado empalagoso o pegajoso.

  • Diluir la miel con un toque cítrico – Mezclar la miel con unas gotas de jugo de limón o naranja ayuda a equilibrar la dulzura y aporta un aroma fresco.
  • Añadir especias para más profundidad de sabor – Una pizca de canela, nuez moscada o incluso una vaina de vainilla en la miel mientras se calienta puede hacer que los struffoli tengan un aroma más complejo y elegante.
  • Controlar la cantidad de miel – Para evitar que los struffoli queden demasiado pegajosos, es importante no excederse con la miel. Una capa ligera es suficiente para darles brillo y sabor sin que se apelmacen.

Errores comunes al preparar struffoli y cómo evitarlos

Incluso los cocineros más experimentados pueden cometer errores en la preparación de este postre. Aquí algunos problemas frecuentes y cómo solucionarlos:

  • Masa demasiado seca o dura – Si la masa está difícil de manejar y se agrieta, es probable que le falte humedad. Se puede corregir añadiendo unas gotas de leche o un huevo adicional.
  • Struffoli demasiado grandes – Si las bolitas de masa son demasiado grandes, corren el riesgo de no cocinarse bien por dentro. La medida ideal es similar a la de una avellana.
  • Fritura a temperatura inadecuada – Un aceite demasiado frío hará que los struffoli absorban grasa en exceso, mientras que un aceite muy caliente los quemará por fuera sin cocinarlos bien en el interior.
  • Exceso de miel – Aplicar demasiada miel puede hacer que el postre se vuelva pesado y excesivamente dulce. Para evitarlo, es recomendable sumergir los struffoli en la miel caliente y luego retirarlos, asegurando que no queden empapados.

Alternativas más saludables para disfrutar de los struffoli

Si bien los struffoli tradicionales son fritos y tienen un alto contenido en azúcar, existen opciones más saludables que permiten disfrutarlos con menos remordimientos.

  • Hornear en lugar de freír – Para una versión más ligera, los struffoli se pueden hornear a 180°C durante unos 15 minutos en lugar de freírlos. Esto reduce significativamente la cantidad de grasa sin perder demasiado la textura crujiente.
  • Usar harinas alternativas – Sustituir parte de la harina de trigo por harina integral o harina de almendras puede aportar más fibra y hacer que el postre sea más nutritivo.
  • Sustituir el azúcar por endulzantes naturales – En lugar de azúcar refinada, se pueden emplear azúcar de coco, miel cruda o sirope de agave, que aportan un dulzor más natural y menos procesado.

Formas creativas de servir struffoli

Aunque los struffoli tradicionalmente se presentan en forma de corona o pirámide, existen varias maneras de darles un toque más innovador:

  • Porciones individuales – Servirlos en pequeñas tazas o moldes de papel es una excelente opción para fiestas o reuniones.
  • Acompañados de crema o helado – Un contraste delicioso se puede lograr sirviendo struffoli con crema de mascarpone o helado de vainilla.
  • Decorados con frutos secos o chocolate – Un toque de pistachos, almendras laminadas o chocolate negro rallado puede hacer que los struffoli sean aún más irresistibles.

La ventaja de preparar struffoli en casa

Hacer struffoli caseros no solo garantiza un mejor sabor, sino que también permite experimentar con distintas versiones y adaptar el postre a los gustos personales.

  • Control total de los ingredientes – Se pueden usar productos frescos y de alta calidad, sin conservantes ni aditivos artificiales.
  • Ajuste del dulzor y los aromas – Al prepararlos en casa, es posible modificar la cantidad de azúcar y miel, y jugar con ingredientes como especias o licores para lograr un sabor más personalizado.
  • Una tradición familiar – La elaboración de struffoli es una actividad perfecta para compartir con niños y adultos, convirtiéndose en una tradición navideña especial.

Con pequeños ajustes, el struffoli tradicional puede transformarse en una versión mejorada sin perder su esencia. Desde la masa y la fritura hasta el glaseado de miel y la presentación final, cada detalle puede marcar la diferencia en la textura y el sabor.

Ya sea siguiendo la receta clásica o probando variaciones creativas y saludables, hacer struffoli en casa es una excelente manera de disfrutar de un postre con historia, tradición y mucho sabor.

Tamaño de la porción
Valores nutricionales (por porción)
Calorias (kcal)
320
Carbohidrato (g)
48
Colesterol (mg)
55
Fibra (g)
2
Proteínas (g)
5
Sodio (mg)
120
Azúcar (g)
22
Grasa (g)
12
Grasa saturada (g)
4
Grasa insaturada (g)
6
Grasas trans (g)
0
Alérgenos
  • Contiene gluten (harina), huevos, lácteos (mantequilla).
  • Puede contener trazas de frutos secos si se utilizan frutas confitadas o frutos secos adicionales.

Sustituciones para evitar alérgenos y gluten:

  • Sustituir la harina de trigo por una mezcla sin gluten (harina de arroz + harina de almendras + goma xantana).
  • Sustituir la mantequilla por aceite de coco o margarina sin lácteos.
  • Sustituir los huevos por huevo de linaza (1 cucharada de linaza molida + 3 cucharadas de agua por huevo).
Vitaminas y minerales
  • Vitamina C: 3 mg – fortalece el sistema inmunológico.
  • Calcio: 20 mg – esencial para la salud ósea.
  • Hierro: 0,7 mg – contribuye al transporte de oxígeno en la sangre.
  • Potasio: 80 mg – ayuda al funcionamiento muscular.
Contenido de antioxidantes
  • Ralladura de limón y naranja: Rica en flavonoides, favorece la salud cardiovascular.
  • Miel: Contiene polifenoles, ayuda a reducir la inflamación.
  • Frutas confitadas (si se utilizan): Aportan carotenoides, beneficiosos para la salud de la piel.

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