Receta de escalope vienés

El arte de preparar un escalope vienés perfecto en casa

Tradición europea, sabor irresistible

El escalope vienés, conocido como Wiener Schnitzel en su idioma original, es una joya de la cocina tradicional de Austria que ha conquistado los paladares de todo el mundo. Con su cobertura dorada, crujiente y ligera, que envuelve una carne tierna y jugosa, este plato es un ejemplo perfecto de cómo la simplicidad y la precisión culinaria pueden dar lugar a una experiencia gastronómica excepcional.

Este clásico de la gastronomía centroeuropea no solo destaca por su sabor, sino también por su historia. Originario de Viena y elaborado originalmente con carne de ternera, el escalope vienés ha trascendido fronteras, manteniéndose fiel a su esencia mientras se adapta a las costumbres de cada región. Es uno de esos platos que unen generaciones, ya que es igual de apreciado por los abuelos como por los más pequeños de la casa.

La magia de esta receta está en el equilibrio perfecto entre la textura crujiente del empanado y la suavidad de la carne. La técnica de rebozado, sencilla pero precisa, permite que la corteza quede bien aireada y dorada, sin necesidad de ingredientes complejos. Todo lo que se necesita es una buena pieza de carne, harina, huevo y pan rallado de calidad. Pero lo que convierte a este plato en una experiencia superior es la forma de cocinarlo: lentamente en una mezcla de mantequilla y aceite, hasta alcanzar ese color dorado inconfundible que lo caracteriza.

El escalope vienés suele servirse acompañado de una ensalada de patata con perejil, rodajas de limón fresco, o incluso una mermelada de arándanos rojos, que aporta un contraste dulce y ácido muy atractivo. Este tipo de acompañamientos ligeros equilibran la intensidad del plato principal y elevan su perfil de sabor.

Prepararlo en casa ofrece una oportunidad única para cuidar cada detalle, desde la elección de los ingredientes hasta el punto exacto de cocción. A diferencia de las versiones industriales o congeladas, hacer un escalope vienés en casa garantiza una textura crujiente auténtica, una carne bien sazonada y una experiencia gastronómica mucho más completa y satisfactoria. Además, permite personalizar el plato según los gustos individuales, adaptando el tipo de carne o incorporando toques personales al empanado o a las guarniciones.

El escalope vienés no es solo un plato delicioso: es un ejemplo de cómo una receta tradicional puede seguir vigente y seguir conquistando corazones gracias a su autenticidad. No es de extrañar que se sirva tanto en restaurantes elegantes como en reuniones familiares, y que forme parte del repertorio imprescindible de todo amante de la cocina centroeuropea.

En las siguientes secciones exploraremos cómo preparar este plato de forma perfecta, con instrucciones claras y consejos útiles para obtener un escalope vienés crujiente, dorado y sabroso como los que se sirven en los mejores bistrós vieneses. Descubre cómo una receta con siglos de historia puede seguir emocionando y formar parte de tu cocina diaria.

Ingredientes de la receta
Filetes de ternera 600 g (1.3 lb)
Harina de trigo 100 g (¾ cup)
Huevos (tamaño L) 2
Pan rallado 150 g (1 ½ cups)
Sal 5 g (1 tsp)
Pimienta negra molida 2 g (½ tsp)
Mantequilla sin sal 80 g (⅓ cup)
Aceite vegetal 100 ml (7 tbsp)
Rodajas de limón para servir
Perejil fresco picado (opcional) 10 g (2 tbsp)
La cantidad producida por la receta.
Raciones: 4 porciones
Instrucciones de preparación
  1. Preparar la carne: Colocar cada filete entre dos láminas de plástico y aplanarlo suavemente con un mazo de cocina hasta alcanzar un grosor de unos 4–5 mm. Esto garantiza una cocción uniforme y una textura tierna.
  2. Sazonar los filetes: Salpimentar ligeramente ambos lados de cada filete con sal y pimienta negra molida.
  3. Preparar el empanado:
    • Colocar la harina en un plato llano.
    • Batir los huevos en un segundo plato.
    • Verter el pan rallado en un tercer plato.
  4. Empanar los filetes:
    • Pasar cada filete primero por la harina, retirando el exceso.
    • Luego sumergirlo en los huevos batidos.
    • Finalmente, cubrir completamente con pan rallado, sin presionar demasiado para mantener una textura aireada.
  5. Freír los filetes:
    • Calentar la mantequilla y el aceite en una sartén grande a fuego medio-alto.
    • Cuando la mezcla esté caliente y burbujeante, colocar con cuidado 1 o 2 filetes a la vez (sin llenar demasiado la sartén).
    • Freír durante unos 2–3 minutos por cada lado hasta que estén dorados y crujientes.
    • Rociar con la grasa caliente para asegurar una cocción uniforme.
    • Escurrir sobre papel absorbente.
  6. Servir:
    • Servir inmediatamente mientras están calientes y crujientes.
    • Acompañar con rodajas de limón y, si se desea, perejil picado.
    • Se recomienda acompañar con ensalada de patata, pepino en vinagre o mermelada de arándanos rojos.
Preparación
20 minutos
Cocinar / Hornear
15 minutos
Tiempo total
35 minutos

Secretos y técnicas para llevar el escalope vienés al siguiente nivel

Cómo transformar una receta clásica en una experiencia gastronómica inolvidable

El escalope vienés, símbolo de la cocina austriaca, es una receta tan sencilla como deliciosa. Sin embargo, su aparente simplicidad no impide que se pueda mejorar, reinventar o adaptar con un poco de creatividad y conocimiento técnico. Si bien la base tradicional —filete de ternera empanado y frito— es innegablemente sabrosa, existen muchas formas de perfeccionar esta receta, tanto en sabor como en presentación, textura o incluso valor nutricional.

Elegir la carne adecuada: más que una cuestión de tradición

La elección de la carne influye directamente en la calidad del plato. Tradicionalmente se utiliza ternera, especialmente cortes como la contra o la tapa, por su textura suave y sabor neutro. Pero si queremos aportar más sabor o adaptar el coste, podemos optar por lomo de cerdo o incluso por pollo o pavo. Estas carnes blancas son más accesibles y, si se preparan correctamente, pueden ofrecer una textura igualmente tierna.

Para los más exigentes, utilizar carne de animales criados en libertad o ecológicos no solo mejora el sabor, sino que también garantiza una textura más jugosa y una mayor densidad de nutrientes. Además, conviene trabajar con carne a temperatura ambiente, ya que el frío puede afectar la cocción y hacer que la carne quede dura o cruda por dentro.

Empanado con personalidad: del clásico a lo gourmet

El empanado tradicional se compone de harina, huevo y pan rallado, pero hay muchas formas de elevar su textura y sabor. Para conseguir un crujido más aireado y ligero, puedes sustituir el pan rallado común por panko japonés. Otra opción es rallar tu propio pan casero, especialmente si tiene una corteza firme o una fermentación lenta.

Para darle un toque personal, puedes incorporar al pan rallado ingredientes como:

  • Queso parmesano rallado, que aporta sabor salado y umami.
  • Hierbas secas, como orégano, tomillo o romero, para una nota aromática.
  • Especias, como pimentón dulce o ahumado, que enriquecen visual y gustativamente el plato.
  • Semillas de sésamo o lino, que añaden un toque crocante y saludable.

El truco está en no presionar demasiado el empanado sobre la carne. Una cobertura ligera favorece la formación de burbujas durante la fritura, creando una textura ligera y crujiente.

Fritura perfecta: temperatura, grasa y tiempo

El método clásico de cocción implica freír en una mezcla de mantequilla y aceite vegetal. Esta combinación proporciona el sabor característico de la mantequilla y una mayor resistencia al calor por parte del aceite, lo que evita que la grasa se queme.

La temperatura ideal para freír se sitúa entre los 160 y 180 ºC. Para saber si está lista, puedes echar una miga de pan: si chispea de inmediato y flota, es el momento adecuado. El filete debe flotar ligeramente en la grasa y cocinarse sin presiones ni movimientos excesivos, solo volteándolo una vez para dorarlo por ambos lados.

Evita reutilizar aceite o mantequilla varias veces, ya que afecta al sabor final y puede generar compuestos poco saludables.

Ventajas de prepararlo en casa

Cocinar un escalope vienés en casa permite un control total sobre los ingredientes. Puedes elegir la mejor carne, ajustar la cantidad de sal, eliminar conservantes y usar aceites frescos. Además, puedes empanarlo al momento, lo que asegura una textura crujiente que no puede conseguirse con productos precocinados.

También es una forma de conectar con la tradición, de transmitir recetas familiares y de experimentar con variaciones sin perder la esencia del plato. Prepararlo en casa transforma un plato simple en una experiencia culinaria completa, especialmente si se acompaña de guarniciones caseras y un toque personal.

Errores comunes que arruinan el resultado

  • Usar filetes demasiado gruesos o duros.
  • No secar la carne antes de empanarla.
  • Presionar en exceso el empanado, lo que impide que se vuelva crujiente.
  • Freír con poca grasa o a temperatura baja, provocando que el empanado absorba aceite.
  • No servir inmediatamente: el escalope pierde textura si se deja reposar demasiado tiempo.

Alternativas saludables y opciones especiales

Para quienes buscan opciones más ligeras o adaptadas a ciertas dietas, existen múltiples variaciones:

  • Hornear en lugar de freír: colocados en una bandeja con papel de horno y rociados con aceite, los escalopes quedan crujientes sin necesidad de freírlos.
  • Sin gluten: sustituye la harina por harina de arroz o maíz, y el pan rallado por uno sin gluten.
  • Sin huevo: una mezcla de leche vegetal y fécula de maíz permite adherir el empanado sin usar huevo.
  • Vegetariano: prueba con rodajas de berenjena, calabacín o colinabo empanadas del mismo modo, para una alternativa vegetal sabrosa y atractiva.

Guarniciones que realzan el sabor

El escalope vienés combina muy bien con sabores frescos y texturas suaves. Algunas opciones incluyen:

  • Ensalada de patata con vinagre y perejil, que aporta frescor y acidez.
  • Verduras asadas como zanahoria o calabaza, que contrastan con el crujiente del escalope.
  • Chucrut para un toque ácido y fermentado.
  • Salsas ligeras de yogur o purés de verduras, como acompañamiento cremoso.

Añadir limón recién exprimido sobre el escalope antes de servir no solo potencia el sabor, sino que equilibra la grasa de la fritura con una nota cítrica.

Con estos consejos y técnicas, podrás transformar una receta clásica en un plato moderno, personalizado y lleno de sabor, ideal para ocasiones especiales o simplemente para disfrutar de una buena comida casera con un toque europeo.

Tamaño de la porción
Valores nutricionales (por porción)
Calorias (kcal)
580
Carbohidrato (g)
22
Colesterol (mg)
165
Fibra (g)
1.5
Proteínas (g)
38
Sodio (mg)
520
Azúcar (g)
1
Grasa (g)
38
Grasa saturada (g)
14
Grasa insaturada (g)
21
Grasas trans (g)
0.4
Alérgenos
  • Huevos
  • Gluten (harina, pan rallado)

Consejos para sustituir ingredientes y evitar alérgenos:

  • Sin gluten: Utilizar harina y pan rallado sin gluten, elaborados con arroz, maíz o quinoa.
  • Sin huevo: Sustituir los huevos por una mezcla de leche vegetal (50 ml / 3 tbsp) y almidón de maíz (15 g / 1 tbsp).
Vitaminas y minerales
  • Vitamina B12: 1.8 µg – esencial para la formación de glóbulos rojos y el sistema nervioso
  • Hierro: 2.9 mg – importante para el transporte de oxígeno en la sangre
  • Zinc: 3.2 mg – fortalece el sistema inmunológico y favorece la cicatrización
  • Vitamina B6: 0.7 mg – mejora la función cerebral y el metabolismo energético
  • Fósforo: 280 mg – vital para huesos fuertes y producción de energía
Contenido de antioxidantes
  • Selenio: 28 µg – protege las células del estrés oxidativo y mejora la inmunidad
  • Vitamina E: 2.4 mg – ayuda a mantener la salud celular y protege la piel y los ojos

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